centro de las artes
parque de la paz, 2002-2003

El museo responde a una confrontación espacial a causa de lo que significa en sí un museo.  La diversidad de planteamientos y expresiones artísticas son representadas en el edificio por medio de ejes y fuerzas geométricas que conforman las distintas salas. La comunicación visual entre niveles –por dobles y triples alturas- se alternan con pisos de vidrio que dividen espacios. Un taller en planta baja sirve para fomentar y facilitar la creación artística y es observada desde los pisos de vidrio del museo.  En un nivel de sótano se encuentran las bodegas del museo y el taller.

Con un ducto de vidrio color verde se comunican los niveles en el sector de ingreso a este edificio. Lo acompaña un eje de escaleras que comunica taller con museo. Un cuerpo central del edificio está iluminado naturalmente por un jardín interno apergolado, el cual direcciona y organiza las circulaciones. Un espacio final –geométricamente fragmentado- explota las distintas exposiciones de arte contemporáneo.
La iluminación es tratada de manera intencional. Esta estimula la percepción del espacio por medio de aberturas localizadas en sitios estratégicos, sumados a la claridad del día que ingresa en los ventanales del sector norte. A su vez, esta fachada norte relaciona el proyecto con la plaza y se fuga hacia el Centro de Información. Hacia el sector sur la relación es con el lago norte del Parque de la Paz, por lo que se trabajó una fachada horizontal, de líneas claras y sobrias que se reflejan en el lago. Una abertura en triángulo propone desarticular la fuga visual y genera una diagramación que busca integrarse al contexto inmediato.
Un espacio llano y fragmentado con líneas que desarticulan el espacio y generan planos que se fusionan en algunos casos para formar volúmenes. Responde por tanto a una interpretación del sitio y al tema plástico de lo que "museo".