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La Arquitectura contemporánea en América Latina se explica de cierta manera como se puede explicar la democracia occidental en nuestros países; hecha para hombres iguales, se aplica en medio de grandes desigualdades sociales.
En este panorama Jaime Rouillón es un caso de integración latinoamericana en la voluntad de la construcción de un espacio común en la cultura latinoamericana, nacido en Perú, emigra niño a Costa Rica llevado por su familia que huía de la dictadura izquierdista del General Velasco al oasis democrático centroamericano, donde inicia sus estudios universitarios, lleno de dudas regresa a Perú con su familia, y es llevado y presentado al estudio de Juvenal Baracco por el pintor Rafael Hastings pariente suyo y viejo amigo del Arquitecto, donde trabaja de aprendiz y define su vocación, regresa a estudiar a Costa Rica donde se titula y regresa a trabajar de practicante en el Estudio de Juvenal Baracco, donde también cursa un semestre en su Taller en la Universidad Ricardo Palma de Lima. Luego pasa a practicar en el Estudio de Emilio Soyer en Lima. Viaja a Philadelphia donde cursa el Master en Arquitectura en la University of Pennsylvania, para finalmente concluir su formación profesional en el Estudio de la firma Arquitectónica en Miami del también peruano Bernardo Fort-Brescia. |
Jaime escoge regresar a Costa Rica para realizarse profesionalmente cargado de un bagaje de conocimientos muy poco comunes, su formación básica es costarricense y su post grado es norteamericano, pero su práctica profesional es peruana y norteamericana y sobretodo es peruana su raíz confirmada en definitiva con el regreso de su familia a San José en los noventa. La mezcla de estas tres fuentes ha creado una práctica muy original dentro de la cual Jaime se mueve con una admirable soltura; insertado socialmente en su patria adoptiva donde ejerced profesionalmente, mezcla las situaciones una situación plena de energía y vitalidad con metáforas urbanas y arquitectónicas que definen espacios de escalas diversas con gran refinamiento y con mucho humor en el uso de los materiales. Resulta excitante contemplar los “no where objets” de la arquitectura occidental contemporánea metidos en una especie de pecera espacial, alejados de todos los compromisos urbanos que desprecian y reducidos a su condición real de gigantes objetos mobiliarios una vez que se han despojado de su carga ideológica, operación que desmitifica la agresividad de la parafernalia lingüística de la modernidad y los convierte en meros objetos de consumo en el festín del deseo, metáfora que expresó perfectamente el sentido del objeto publicitario, una vez más Jaime ha dado en el clavo.
Juvenal Baracco
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